Nuevo Índice de Sostenibilidad de la Bolsa de Estambul

Por Tomás Conde Director de Sostenibilidad de BBVA

Estambul, Turquía

Me ilusiona mucho ver como el goteo de lanzamientos de índices de sostenibilidad en las principales bolsas del mundo avalan la creciente importancia de la integración de variables ESG (del inglés medioambientales, sociales, éticas y de gobierno corporativo) en la gestión de activos.

Veamos si soy capaz de transmitir mis pensamientos en este post y que hagan reflexionar a algunos gestores que todavía hoy ignoran que estas iniciativas suponen una incipiente nueva forma de gestionar y de poseer activos.

En diciembre de 2013 en BBVA recibimos la invitación para asistir al taller de lanzamiento del índice de sostenibilidad de la Bolsa de Estambul. La jornada estaba esponsorizada por el Gobierno británico – gran promotor de los negocios que le interesan, como tiene que ser – y organizada por la Universidad de Sabanci y la iniciativa de las Naciones Unidas Sustainable Stock Exchanges. Junto a la invitación recibimos un documento que describía con enorme acierto la realidad de Turquía y de la ISR (inversión socialmente responsable).

 

Vamos por partes. A ver quiénes son esos 25 expertos mundiales invitados, me dije. El prescriptor de la jornada era un tal BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo con más de 3,5 billones de dólares en su cartera. No me decepcionó ni una micra. La integración de las variables sociales, medioambientales, éticas y de gobierno corporativo son una realidad que complementan cada vez más a las variables tradicionales de selección de valores: el beneficio esperado por acción, la rentabilidad por dividendo, el retorno total para el accionista, etc.

Además, en la cocina estaba también Eiris como gran proveedor de información ESG y hasta hace bien poco proveedor único de los índices FTSE4Good, uno de los índices de sostenibilidad más importantes del mundo.

Y en tercer lugar la presencia de Garanti, banco participado por el Grupo BBVA y cuya ponderación es enorme en la Bolsa de Turquía.

Cuando concluí la lista de participantes no dudé un sólo un segundo en decirle a mi jefe que allí teníamos que estar. Su respuesta fue inmediata: adelante. La jornada, celebrada el pasado 23 de enero, no me decepcionó. Se pusieron sobre la mesa los pros y los contras de la iniciativa y se compartieron los diferentes puntos de vista sobre el seguro éxito de este lanzamiento oficial en marzo de 2014.

Sólo queda desear mucha suerte a la iniciativa y que sean numerosos los ETF (Exchange Traded Funds) que usen este índice para tener mayor rentabilidad que el resto, pues es de lo que va esto de la ISR o ESG: de obtener mayor rentabilidad por gestionar de manera proactiva los aspectos sociales, medioambientales, éticos y de gobierno corporativo de las inversiones, junto a las variables tradicionales. Así de sencillo.

Mucha suerte y ojalá cunda el ejemplo. Pronto veremos un fenómeno muy similar en América Latina,  apoyado además por algunas instituciones multilaterales, cuyo objetivo es totalmente coincidente con el de índices de sostenibilidad: el desarrollo regional, o lo que es lo mismo, el impacto social, ambiental, ético y de gobierno corporativo de las inversiones realizadas. Es decir, ESG. Es decir, ISR. Es decir, rentabilidad. Es decir, mayor impacto positivo posible. Es decir, negocio: el cuánto y el cómo. Todo cuadra. ¡Adelante!