La Fundación Microfinanzas BBVA promueve el uso de los datos para empoderar a la mujer

CSW61

La mujer tiene un largo camino que recorrer en América Latina y los datos son la clave para impulsar políticas sociales que acaben con las desigualdades. Esta ha sido la principal conclusión de la Fundación Microfinanzas BBVA, durante su intervención en la mayor reunión intergubernamental de la ONU sobre igualdad de género y empoderamiento de la mujer: la CSW61.

La 61ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW61) ha tenido lugar en la sede de ONU Mujeres en Nueva York durante el mes de marzo. Han sido dos semanas de encuentros, debates y conferencias, que se han centrado en la situación de la mujer en el mercado de trabajo. Un tema complejo en el que, por desgracia, las brechas sociales, salariales y de género siguen obstaculizando la igualdad de género. Las dificultades se multiplican: condiciones de empleo injustas, economía sumergida, estereotipos negativos de género, ausencia de conciliación familiar y personal, falta de promoción en el trabajo y tareas no remuneradas en el hogar, entre otras. Pero no solo se ha hablado de problemas, también se han ofrecido soluciones.

Medir la realidad para cambiarla

Una de ellas ha llegado de la mano de Laura Fernández Lord, responsable de Empoderamiento de la Mujer en la FMBBVA, que intervino en el panel sobre retos y avances en la implementación de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, con un mensaje muy claro: “Debemos empoderar económicamente a las mujeres si queremos cumplir con la Agenda 2030 y el primer paso es ser rigurosos con los datos”. La entidad predica con el ejemplo y mide el desempeño económico y social de los emprendedores para personalizar la oferta a sus necesidades concretas. “Es imposible reconocer el progreso sin datos y promover soluciones adecuadas sin una estadística continua y rigurosa”, ha explicado Fernández Lord.

Los datos son objetivos y dan a la FMBBVA la información necesaria para potenciar el papel de la mujer emprendedora en América Latina, que representa el 60% del 1,8 millones de personas a las que atiende la entidad en esta región. Las cifras hablan por sí solas: “Nuestras emprendedoras representan siete de cada diez de los clientes que han dejado de ser pobres en 2016”. Además, lo hacen con menos recursos; con un 50% menos de capital invertido que los hombres, sus excedentes son un 20% superior a los de ellos.

A pesar de los datos positivos, la situación sigue siendo preocupante. Según ONU Mujeres, en América Latina el 56,4% de la participación laboral es femenina, frente al casi 85% de participación masculina. En este contexto, el tratamiento de los datos es clave para promover políticas sociales que se adapten a la realidad de las mujeres. Tal y como ha señalado ha señalado Andreas Glossner, vicepresidente de la 61ª sesión de la CSW61: “Mejorar su acceso y su uso es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.