Estudio: La banca móvil en México como mecanismo de inclusión financiera

Por Javier Alonso, Santiago Fernández de Lis, Carmen Hoyo, Carlos López-Moctezuma y David Tuesta.

Persona sentada con un móvil en una mano y una tarjeta bancaria en la otra.

Los bajos niveles de bancarización de la población mexicana en comparación con otros países de Latinoamérica, plantean el reto de incrementar la oferta de servicios financieros hacia nuevos mercados, a través del uso de avances tecnológicos y canales innovadores. Los teléfonos móviles son atractivos para promover dicha oferta, dada su alta penetración en la población y su capacidad para conectar en forma rápida y segura a las contrapartes de una transacción.

En años recientes, los cambios regulatorios en México han permitido establecer condiciones favorables para el desarrollo del mercado de banca móvil: un régimen de cuentas simplificadas, una amplia red de corresponsales bancarios y regulación específica para cuentas móviles. Esta nueva regulación, de alguna manera, seguía los pasos de otras experiencias internacionales donde los modelos basados en la oferta de servicios financieros a través del teléfono móvil dieron pasos interesantes para la inclusión financiera de la población no bancarizada.

Bajo este nuevo contexto, durante 2012 algunos bancos lanzaron al mercado productos de banca móvil, que han tenido una buena aceptación entre la población, sin embargo el uso del celular para realizar operaciones en el sistema de pagos de la banca es aún muy bajo como porcentaje del total. Este trabajo, luego de hacer un balance de los desarrollos recientes y el marco regulatorio, realiza una cuantificación del mercado para el desarrollo de la banca móvil, tomando en cuenta aspectos de demanda y oferta.

En el estudio se encontró que la brecha total de demanda potencial de banca móvil, podría estar alrededor de 40%, que es la diferencia entre el número de cuentas actuales y la tenencia de telefonía celular, entendiendo este último como una vía de acceso al sistema financiero. A nivel de género se observa que los hombres tienen un número de cuentas mayor que las mujeres, y que la brecha de demanda respecto a la tenencia de celulares es menor. En términos de nivel educativo, la brecha de demanda de la población es mayor en aquellos con educación secundaria. Finalmente al realizar la segmentación por edades a partir de los veinticinco años en 6 grupos de cinco años cada uno, se encuentran brechas de demanda bastante similares.

Se observa un amplio espacio para desarrollar la banca móvil en el país. El estudio encuentra la existencia de características geográficas y socio-demográficas asociadas al caso mexicano que pueden catalizar un mayor nivel de adopción de los servicios financieros móviles, potencializando su viabilidad y su capacidad para brindar acceso a servicios financieros a la población no atendida por los canales tradicionales.

Puedes consultar el documento de trabajo completo en la web de BBVA Research.