El mal gobierno corporativo continúa siendo uno de los mayores riesgos para las instituciones

El mal gobierno corporativo continúa siendo uno de los mayores riesgos para las instituciones

Un alto estándar de buen gobierno es un factor clave de la gobernanza en las empresas, que asegura la permanencia de las mismas.

En el marco de las iniciativas que la Fundación Microfinanzas BBVA desarrolla de manera abierta y altruista para transformar el sector en el ámbito del fortalecimiento del buen gobierno, el presidente de la Fundación Microfinanzas BBVA, Manuel Méndez del Río Piovich, ha impartido una charla magistral sobre gobierno corporativo en la Asociación de Bancos de Ahorro y Crédito y Corporaciones de Crédito (ABANCORD) de República Dominicana, ante autoridades monetarias, supervisores, reguladores y miembros de la entidad.

En su intervención, Manuel Méndez del Río afirmaba que “a pesar de las iniciativas que se han desarrollado sobre buen gobierno, la historia demuestra que estas terapias pre-crisis y recientes están siendo claramente insuficientes, y que el mal gobierno corporativo continúa siendo uno de los mayores riesgos para las instituciones.

El presidente de la Fundación resaltó que” la crisis financiera global, así como los anteriores episodios acaecidos “han puesto en cuestión la efectiva aplicación de prácticas de gobierno corporativo en las estructuras de remuneración e incentivos, la administración del riesgo, la composición y cualificación del Board, las calificadoras de riesgo, los estándares contables o la supervisión y regulación”.

“Los sistemas de prevención de gobierno corporativo desarrollados hasta el momento se han basado en criterios abstractos y morales. Debemos avanzar a desarrollos más prácticos y aplicables”, explicaba.

Para la Fundación Microfinanzas BBVA, un sistema de buen gobierno corporativo debe contar con mecanismos y estructuras que regulen las asimetrías de información, los conflictos de intereses y los problemas éticos, que contemple la distribución y equilibrio de poder, controles y alineación de incentivos, de manera que estos elementos esenciales se retroalimenten entre sí, con un enfoque práctico.

Unos sistemas, en los que la definición y aplicación de la accountability sea el elemento central, y que involucre dos conceptos diferentes: por una parte, el concepto normativo, es decir, actuar de acuerdo a un conjunto de reglas y normas; y por otro, entendida como un proceso que se desarrolle en diferentes niveles: provisión de información, explicación y justificación de la conducta, debate con los responsables, y sanciones, formales e informales, para las malas conductas.