El emprendimiento social como forma de conocer la realidad peruana en la Ruta BBVA

Marta Aguerri

Por Marta Aguerri Expedicionaria de Ruta BBVA 2014

Los expedicionarios de la Ruta BBVA hemos podido ver de cerca dos distintos proyectos de emprendimiento social, ambos dirigidos a sectores de la población menos favorecida de la sociedad limeña.

Los más de 200 ruteros conocimos La Tarumba, una escuela de circo centrada en la promoción de la cultura tradicional y centrada involucrar a jóvenes en la magia del espectáculo. Poco a poco el proyecto fue creciendo y después de 30 años es uno de los circos más reconocidos del Perú. Es una propuesta muy original porque en España no hay nada parecido, además tuvimos la oportunidad de trabajar con sus artistas y probar en primera persona algunos de los números que ejecutan. Resultó muy enriquecedor para todos y volvimos a ser niños de 6 años por unos momentos, a disfrutar jugando sin perjuicios y sin que nos importara cualquier otra cosa. Realmente en eso consiste el mundo de La Tarumba: ser una vía de escape para personas en situaciones complicadas.

El otro proyecto de emprendimiento social que tuvimos oportunidad de conocer fue el Centro de Estudios y Desarrollo Comunitario de Cerro Pachacútec (CEDEC). Entre muchas de sus actividades, nosotros compartimos talleres con el instituto de cocina orientado a jóvenes y adultos que quieren aspirar a un futuro mejor. Personas que han reaccionado ante los errores cometidos y los problemas que les rodean y que ante una oportunidad no van a dejar de luchar por sus sueños. Allí enseñan cocina a gente ha tenido problemas de diverso tipo, que proceden de familias con pocos recursos, sociedades marginales, que han tenido problemas con el mundo de las drogas… y les ofrecen un futuro mejor a través del arte culinario.

Los dos proyectos de emprendimiento social están totalmente relacionados con el arte en distintas formas, pero arte al final. Y es que gracias a él sacas tu lado más creativo, le dedicas todo tu tiempo y esfuerzo porque es lo que te apasiona. Poner pasión en lo que hacemos nos hace mejores personas, nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, a ganar confianza y por lo tanto, a saber tomar buenas decisiones. Solo nos hace falta esa pequeña oportunidad para no dejarla escapar.