BBVA hace un balance positivo de la medición del valor social y económico de los programas de RSC

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La medición de las iniciativas y programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) está adquiriendo una relevancia cada vez mayor en las empresas. BBVA lleva cuatro años utilizando la metodología rsc2, planteada por McKinsey y desarrollada en España con la Fundación Seres, para medir el valor social y económico de sus actuaciones en este campo. Los resultados de la aplicación de esta metodología están revelando información muy valiosa para gestionar mejor estas actuaciones y contribuir a que realmente sean sostenibles.

BBVA necesitaba utilizar una metodología fiable de medición de su impacto social y económico para tomar decisiones informadas sobre la continuidad de los proyectos y los recursos que con los que habría que dotarlos. En este sentido, se decantó por la metodología rsc2 porque es una forma de medir el impacto que fomenta el diálogo entre todas las unidades de la empresa. “La transversalidad a la que obliga un ejercicio de este tipo propicia que, cada una desde su perspectiva, se tome el tiempo de valorar cómo y en qué medida los resultados de estos proyectos impactan sobre su actividad”, explica Emilio Martín-More, director de Reporting and Responsible Business de BBVA, en un artículo sobre este tema para el blog de la Fundación Seres.

En línea con esta inquietud, BBVA ha hecho algunos esfuerzos para tratar de explicar cuál es su influencia en la sociedad, a través de unos indicadores que sean comprensibles por todos y traduciendo, en la medida de lo posible, los euros a personas. Muestra de ello es su “Informe de Impacto Social” donde aparecen una serie de datos de impacto (préstamos renegociados, créditos concedidos, viviendas financiadas, etc.) que se publican en esta misma web.

Impacto positivo dentro y fuera de la empresa

El estreno de la metodología rsc2 se realizó con uno de los proyectos de mayor repercusión social de la entidad: el programa “Yo Soy Empleo”, a través del cuál BBVA ha invertido 26 millones de euros en ayudas económicas a la contratación de personas en paro. El contacto con los distintos departamentos del grupo para aplicar esta metodología, favoreció una mayor integración y comprensión de la RSC dentro de la entidad. Los resultados preliminares, tras esta experiencia, demostraron que a través de acciones responsables se genera un valor compartido para todas las partes.

Otros proyectos donde se ha aplicado la metodología rsc2 han sido; el programa de becas y prevención del abandono escolar de BBVA Bancomer, “Por los que se quedan”, “Comunicación TCR” (Transparente, Clara y Responsable) y el programa de Educación Financiera de BBVA. En todos los casos, se trata de identificar los indicadores más representativos de los impactos que estos programas tienen para BBVA. Para ello, se buscan las métricas representativas de las tres dimensiones que propone la herramienta (crecimiento, retorno de capital y gestión de riesgos) y las diferentes palancas que se pueden accionar para crear valor.

El uso de rsc2 ha confirmado que las iniciativas pensadas para tener un impacto positivo en las personas reportan adicionalmente valor para el propio negocio de BBVA; desde una mejor percepción y recomendación de los clientes hasta una mayor eficacia en el diálogo comercial, desarrollo de nuevos productos, mejor reputación y relación con el regulador o más motivación entre los empleados, entre otros beneficios.